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29/4/18

Pacto entre caballeros...

(viene de aquí; escribe Tino...)

Después de las emociones de la comida, y para que no decayese el ambiente, propuse un cambio de tercio: piscina, música... y mojitos. Y para preparar estos últimos, requerí a Jesús que me acompañase, mientras las chicas se cambiaban...

Jesús no me parecía un mal tío... pero quería estar seguro de que estábamos alineados en el asunto que nos había reunido. Para ganar su confianza, y dado que, según confesó, no era lo que se dice un virtuoso de los cócteles, decidí desemborricarle proporcionándole algunos detalles de mi receta para un auténtico mojito cubano al estilo Bodeguita del Medio.

Lo primero, poner en un vaso, alto y de boca ancha, azúcar... dos cucharaditas, blanco y moreno, a partes iguales. Después, sobre el azúcar, lima troceada, exprimida con la ayuda de un mortero. Un chorrito de sifón... y mezclar. Después, una ramita de hierbabuena, entera, con el tallo; removerla con fuerza, pero sin triturarla, para sacarle todo su aroma. Y ya por último, el ron, blanco; Havana Club si es posible. Un poco de hielo, en cubitos, nunca picado, la pajita, una ramita de hierbabuena, una rodaja de lima... y ya está...

Jesús prestaba mucha atención a todas mis indicaciones, así que le invité a que preparase uno. Y mientras lo hacía, aproveché la circunstancia para dejarle claras algunas cosas:

- No me andaré con rodeos: si sigues mis instrucciones, no habrá problemas, y los mojitos, y me refiero tanto a estos, como a los "otros" que pudieran surgir, sabrán muy bien; a hierbabuena. Si te pedimos más azúcar, serás dulce, pero no empalagoso... si quisiéramos más ron, lo destilarás con todo tu calor... y si fuese hielo, te apartarás y te retirarás, sin más... ¿entendido?

- Sí, claro... -balbuceó, algo sorprendido, Jesús. Azúcar, ron, hielo y hierbabuena... a vuestro gusto. Por cierto, si se diese el caso, también os pediremos lo mismo, ¿de acuerdo?

- Por supuesto... Va a ser un placer hacer "mojitos" contigo - le respondí a la vez que le estrechaba efusivamente la mano.  

Y cuando habíamos cerrado nuestro pacto entre caballeros, Vicky reclamó nuestra atención desde el jardín:

- Chicos, ¿vais a tardar muuucho? Es que hace mucho calooor...

- Ya vamos, cariñooo - repliqué tratanado de imitar la musicalidad del tono de Vicky.

Antes de sacar la bandeja con los mojitos para aplacar la sed de nuestras preciosas chicas, apremié a Jesús a cambiarnos la ropa y ponernos los bañadores... Y ya que nos íbamos a cambiar, le pregunté que qué le parecería si...
(continuará...)

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