Las sábanas se retuercen
envolviendo nuestros cuerpos,
que brillan, empapados de sudor,
envolviendo nuestros cuerpos,
que brillan, empapados de sudor,
bajo la tenue y cómplice
penumbra de la habitación.
Me echo hacia atrás
Me echo hacia atrás
para contemplarte…
No sé por dónde empezar.
Pero tú sí...
Arqueas la espalda,
levantas tus caderas,
separas las piernas
mostrando la espesura
de tu sexo.
Pareces una flor nocturna
que se abre ante mí,
No sé por dónde empezar.
Pero tú sí...
Arqueas la espalda,
levantas tus caderas,
separas las piernas
mostrando la espesura
de tu sexo.
Pareces una flor nocturna
que se abre ante mí,
bella y obscena,
despertando el deseo.
Primero apenas un roce
de mi lengua...
despertando el deseo.
Primero apenas un roce
de mi lengua...
lentamente, con ternura,
saboreando el primer rocío
de tu seda ya húmeda.
Me adentro poco a poco,
explorando cada pliegue,
saboreando el primer rocío
de tu seda ya húmeda.
Me adentro poco a poco,
explorando cada pliegue,
cartografiando cada curva,
hundiendo hasta el fondo
de tu dulce hendidura
de tu dulce hendidura
mi lengua insolente
que quiere más
que quiere todo
que ya no se detiene...
Tu cuerpo responde,
agitándose y estremeciéndose,
Tu cuerpo responde,
agitándose y estremeciéndose,
derritiéndose con cada
oleada de mi lengua,
temblando de placer.
Tus gemidos y jadeos,
temblando de placer.
Tus gemidos y jadeos,
que nacieron suaves,
como un susurro,
crecen, evolucionan
hasta volverse
crecen, evolucionan
hasta volverse
lascivos y profundos.
Te retuerces, enloqueces,
mis manos, a duras penas,
Te retuerces, enloqueces,
mis manos, a duras penas,
intentan sujetar tus caderas
mientras mi boca y mi lengua
mientras mi boca y mi lengua
se vuelven más ávidas,
codiciosas e insistentes.
Lamo, succiono, juego
hasta que tu placer se condensa,
hasta que late, furioso,
como un segundo corazón
bajo mi lengua.
Inconscientemente
codiciosas e insistentes.
Lamo, succiono, juego
hasta que tu placer se condensa,
hasta que late, furioso,
como un segundo corazón
bajo mi lengua.
Inconscientemente
mordisqueo tu clítoris
y el mundo se quiebra:
y el mundo se quiebra:
un torrente caliente te atraviesa,
te desborda en olas brillantes y espesas.
te desborda en olas brillantes y espesas.
Instintivamente
me separo hacia atrás,
sorprendido por la intensidad
sorprendido por la intensidad
de tu orgasmo salvaje,
que salpica mi cara,
resbalando aguas abajo
por mi pecho.
Y ahora, tras correrte,
por mi pecho.
Y ahora, tras correrte,
¿qué hago? ¿Beberte,
sorbiendo el néctar
que impregna
que impregna
los labios de tu sexo?
es saciar mi sed de ti.



Poco a poco, y al final bufffff puros volcanes... llegásteis a quemaros saciando los cuerpos.
ResponderEliminarUn texto que arde a más no poder, intenso, apasionado, pura tentación.
Ha sido un placer leerte, Manolo, y las imágenes que has puesto me han encantado. Ayer lo leí, y no te dejé ningún comentario. Hoy lo he vuelto a leer, y te dejo ya mis huellas.
Que estés pasando un feliz día.
Besos.
Poco a poco... así debe ser... paladeando cada sorbo, cada bocado...
EliminarMe alegra que te gusten las imágenes... me parecieron originales con ese estilo borroso de "acuarela". Y es precisamente ese aspecto borroso el que estimula a la imaginación a completar las escenas...
Al final es una combinación de sentidos... vista, tacto, oído... el gusto... y el olor...
Puede ser que la próxima vez escriba algo sobre el olor... del deseo.
Un beso, María.